domingo, 30 de octubre de 2011

EVALUACIÓN EN TIEMPOS DE CAMBIO

Los seres humanos tenemos actitudes que  forman parte de nuestra  vida diaria; en muchas ocasiones  es tan habitual  criticar, juzgar, valorar y etiquetar a las personas que son parte de nuestro entorno e incluso llegamos a hacerlo con nosotros mismos sin darnos cuenta.

Lo lamentable es que en la mayoría  de las ocasiones hacemos estas valoraciones  desde nuestras limitaciones  y subjetividades sin llegar a un análisis, reflexión y revisión, con ello nos alejamos de los propósitos de la evaluación: mejorar, aplicar cambios y corregir; porque primero ponemos como única verdad lo que yo creo o lo que  yo veo.

El tener la evaluación presente en nuestro actuar de manera constante nos permite tener un mejor desempeño a todos los actores que somos parte de la educación, pero lo ideal sería que todos formáramos parte de esa dinámica de manera constructiva; lo real es que sí se hace, pero sin objetividad, sin la firme intención de que la crítica lleve una sugerencia que ayude a mejorar. Es de suma importancia tener mucho cuidado con los juicios que emitimos, ya que en ocasiones se nos olvida que trabajamos con seres que sienten y que  sin querer lastimamos o  marcamos  para toda la vida.

En cualquier lugar en donde seamos requeridos siempre se nos medirá por lo que somos capaces de hacer y serán parte nuestros alcances  al tener éxito o limitaciones; para comenzar a tener un cambio en cuanto a la evaluación, se deben tener presentes algunos aspectos, tales como: establecer las metas y los criterios que voy a evaluar,  tener presente que los juicios o criterios deben estar enfocado a la búsqueda de soluciones  a problemas que se detecten, toma de decisiones adecuadas,  desarrollar habilidades y actitudes metacognitivas, habilidades para las relaciones interpersonales y la colaboración, los trabajos y tareas deben estar contextualizados para que puedan ser aplicadas a un mundo real.

En conclusión considero que la evaluación debe  ser un proceso muy cuidadoso, planeado, con propósitos bien definidos y con seguimiento, ser funcional y para ello requiere de procesos en los cuales se midan los avances o retrocesos de lo evaluado. Además de que  sean tomados los aspectos cualitativos y cuantitativos nos permitan obtener un resultado más  objetivo.

La evaluación ayuda a que la educación  se  vuelva integral  cuando realmente respondemos a las necesidades de los niños, de ahí la importancia de un diagnóstico  y que sea continua,  basadas en las competencias y logros que se alcanzan a partir de las limitaciones.

Todos formamos parte de la evaluación, pero estar abiertos al diálogo  y a la crítica nos daría las herramientas para lograr ser diferentes y mejores cada día.

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